¿Cuáles son los beneficios de la Terapia Cognitivo-Conductual?

Por su eficacia y respaldo científico, la Terapia Cognitivo-Conductual (TCC) destaca entre las terapias de Psicología más demandadas. Este tratamiento desarrollado en la década de los cincuenta está diseñado para combatir los síntomas de la ansiedad, atacando el problema desde la raíz. Su objetivo, como sugiere su nombre, es actuar sobre los pensamientos y conductas del paciente, ayudándole a tomar conciencia de ellos y evitando que interfieran en su vida.

El éxito de esta terapia psicológica radica en las numerosas investigaciones que avalan su utilidad e impacto positivo sobre la salud mental de millones de pacientes. De ahí que la Asociación Americana de Psicología (APA) y otros organismos de importancia recomienden la Terapia Cognitivo-Conductual en sus distintas guías.

Pero ¿cuáles son los beneficios de esta terapia? Por un lado, las personas afectadas de ansiedad reconocen un aliado en este tratamiento, que ahonda en los pensamientos que subyacen a este sentimiento de miedo o inquietud. Además, no se limita a identificar esos pensamientos, sino que también intenta reemplazarlos por otros más ajustados a la realidad del paciente.

Para ello, los psicólogos expertos en TCC aplican las tres ‘C’: enseñar al paciente a conocer los pensamientos que son responsables de su estado, a cotejar si son reales y a cambiar esas ideas por otras más beneficiosas.

Otra ventaja del seguimiento de terapias TCC es la adquisición de «herramientas» útiles para reducir la ansiedad sin la intervención del psicólogo. En otras palabras, el usuario aprende a lo largo de las sesiones cómo controlar su respiración y relajarse de forma autónoma.

Asimismo, el propósito de este tratamiento es prevenir las recaídas del paciente en el futuro. Mientras que otras terapias ofrecen una solución temporal, la Terapia Cognitivo-Conductual pretende causar un impacto duradero en la vida del usuario, no mantenerlo en terapia durante el resto de su vida adulta.