Muchas personas mayores se resisten a dejar de vivir solas cuando llegan a una edad avanzada. Es lógico que sea así porque están acostumbrados a ser independientes y a estar en su hogar, no estando dispuestos a vivir en una residencia donde su intimidad se va a ver muy limitada. Tampoco quieren ser una carga para sus hijos y tener a una persona interna no es una opción por cuestión económica y porque tampoco sienten que precisen tener a nadie veinticuatro horas alrededor. Sin embargo, es normal que ellos y su familia se preocupen por si sucede algo como una caída o si la persona se siente mal de repente ¿Qué ocurre si no puede pedir ayuda?
La pulsera teleasistencia es la manera perfecta de poder seguir haciendo la vida que siempre se ha hecho y, a la vez, no estar nunca del todo solos. Estas pulseras tienen sensores capaces de detectar si la persona se cae, por ejemplo. ¿Cómo actúan en ese caso? Las pulseras envían una señal a la empresa que las gestiona de forma inmediata. Esta empresa llamará al usuario al instante, y lo hará a través de la propia pulsera que cuenta con una tarjeta telefónica y puede recibir llamadas. Si la persona responde y está bien, se desactivan las alarmas y puede continuar con su vida normal. Pero si la persona indica que necesita ayuda o, directamente, no responde, la empresa comunica de manera automática con los servicios de emergencia y, si el protocolo así lo indica, también con el familiar de referencia.
¿Y si la persona se encuentra mal de repente? Pues exactamente igual, el mayor también puede activar la pulsera por voluntad propia si se encuentra mal. Le contestará un teleoperador de la empresa y actuará según lo que suceda. Si es necesario, activará los protocolos de urgencia al igual que se hace con las caídas, por lo que la persona estará siempre acompañada. Pero lo mejor de este tipo de dispositivos es que no solo funcionan en casa, como los famosos botones de emergencia de algunos ayuntamientos o asociaciones. Funcionan en cualquier lado ya que están dotados de una tarjeta idéntica a la de un móvil. Por tanto, si la persona se cae o se encuentra mal en la calle, puede contar con ayuda. Una tranquilidad total para poder vivir solo, pero sin estar nunca solo realmente.